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Marte

Marte es el cuarto planeta en orden de distancia al Sol y el segundo más pequeño del sistema solar, después de Mercurio. Recibió su nombre en homenaje al dios de la guerra de la mitología romana (Ares en la mitología griega), y también es conocido como "el planeta rojo" debido a la apariencia rojiza​ que le confiere el óxido de hierro predominante en su superficie. Marte es el planeta interior más alejado del Sol. Es un planeta telúrico con una atmósfera delgada de dióxido de carbono, y posee dos satélites pequeños y de forma irregular, Fobos y Deimos (hijos del dios griego), que podrían ser asteroides capturados ​ similares al asteroide troyano (5261) Eureka. Sus características superficiales recuerdan tanto a los cráteres de la Luna como a los valles, desiertos y casquetes polares de la Tierra.

El periodo de rotación y los ciclos estacionales son similares a los de la Tierra, ya que la inclinación es lo que genera las estaciones. Marte alberga el Monte Olimpo, el volcán más grande y la segunda montaña más alta conocida en el sistema solar, y los Valles Marineris, uno de los mayores cañones del sistema solar. La llana cuenca Boreal en el hemisferio norte cubre el 40% del planeta y puede ser característica de un gigantesco impacto.​ Aunque en apariencia podría parecer un planeta muerto, no lo es. Sus campos de dunas siguen siendo mecidos por el viento marciano, sus casquetes polares cambian con las estaciones e incluso parece que hay algunos pequeños flujos estacionales de agua.[1]

Vida en Marte[]

Antes de la exploración espacial, se pensaba que podía haber vida en Marte. De momento, las observaciones no han conseguido demostrar si la tiene, aunque podría haberla tenido en el pasado.

En las condiciones actuales, Marte es estéril, no puede tener vida. Su suelo es seco y oxidante, y recibe del Sol demasiados rayos ultravioletas. Sin embargo, tuvo un gran océano hace millones de años y se han detectado trazas de metano, aunque se desconoce si es de origen geológico o biológico.

En 2018 se descubrió un lago de agua líquida y salada bajo el hielo del polo sur marciano. Esto animó el debate sobre la vida en Marte y si se podría terraformar el planeta, cambiando sus condiciones para hacerlo habitable. Por ahora sólo hay especulaciones y abundante ciencia-ficción.

Atmósfera de Marte[]

Marte tiene una atmósfera muy fina, formada principalmente por dióxido de carbono, que se congela alternativamente en cada uno de los polos. Contiene sólo un 0,03% de agua, mil veces menos que la Tierra. Pero el planeta rojo tuvo antes una atmósfera más compacta, con nubes y precipitaciones que formaban ríos. Sobre la superficie se adivinan surcos, islas y costas.

Se ha seguido el ciclo estacional de Marte durante casi dos siglos. En el otoño marciano se forman nubes brillantes sobre el polo correspondiente. Una fina capa de dióxido de carbono se deposita sobre el casquete polar durante el otoño y el invierno, al final del cual el hielo polar puede descender hasta latitudes de 45°. En primavera y al final de la larga noche polar, la parte estacional se va deshaciendo y muestra el casquete helado del invierno, que se mantiene de forma permanente.

Además de las nubes de dióxido de carbono helado, en el planeta Marte hay otros tipos de nubes. Por ejemplo, se observan neblinas y nubes de hielo a gran altitud. Estas últimas son el resultado del enfriamiento asociado con las masas de gases que se alzan por encima de obstáculos elevados. Durante los veranos del sur son especialmente notables extensas nubes amarillas compuestas de polvo levantado por los vientos.

La superficie de Marte[]

Marte es un planeta rocoso, formado por minerales que contienen silicio, oxígeno y algunos metales. En su superficie se observan cráteres de impacto similares a los de la Luna, pero también tiene volcanes, montañas, valles y desiertos parecidos a los de la Tierra.

El tono rojizo de Marte se debe a la oxidación o corrosión. Las zonas oscuras están formadas por rocas similares al basalto terrestre, cuya superficie se ha erosionado y oxidado. Las regiones más brillantes parecen estar compuestas por material semejante, pero contienen partículas más finas, como el polvo.

Las grandes diferencias de temperatura provocan vientos muy fuertes. Además, la erosión del suelo marciano ayuda a formar tempestades de polvo y arena que degradan todavía más la superficie del planeta. [2]

Referencias[]

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