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Mira (en latín, Maravillosa) u Omicron Ceti es una estrella variable de la Constelación de la Ballena. Tiene un periodo medio de 330 días.

Descubierta por el astrónomo alemán David Fabricius en 1596, fue la primera estrella pulsante de la que se tuvo constancia; su nombre denomina un tipo de estrellas pulsantes de largo período (estrellas Mira). Para los astrónomos del siglo XVII, Omicron Ceti o Mira era conocida como una estrella maravillosa, una estrella cuyo brillo podía cambiar dramaticamente en su ciclo de 11 meses.

Es de tipo espectral M7IIIe: un astro gigante rojo de baja temperatura superficial; se aleja de la Tierra a 63.8 km/s: esta velocidad es la combinación de su movimiento propio y el del Sol al girar alrededor del núcleo de la Vía Láctea. A esta gigante roja (Mira A) la acompaña una enana blanca (Mira B), con la cual forma un sistema de estrellas binarias.

Se calcula que su diámetro, cambiante, es una 300 veces mayor que el del Sol y éste puede llegar a variar hasta un 15% en cada pulsación. Su brillo es en ocasiones equivalente al de una estrella de segunda magnitud y otras veces no alcanza la quinta.

Hace miles de millones de años Mira era similar a nuestro Sol, pero ahora se ha convertido en una estrella gigante roja creciente, lanzando material de sus capas más externas al espacio interestelar. Sorprendentemente, los astrónomos modernos han descubierto recientemente otra característica impactante de Mira: una cola enorme como las de los cometas cercana a los 13 años luz de tamaño.

Fluorescente en luz ultravioleta, ese material es expulsado en forma de cola detrás de la gigante estrella como si estuviera arando el medio interestelar circundante a una velocidad de 130 kilómetros por segundo.

Mira es una estrella extraordinaria

El satélite Galaxy Evolution Explorer (Galex) de la NASA ha descubierto una estela extraordinariamente parecida a la de un cometa y procedente de la estrella Mira, que deja un rastro de 13 años luz, 20.000 veces la distancia media que separa a Plutón del Sol, es decir, mide unas tres veces la distancia que separa el sol de su estrella más cercana, Alfa Centauri. Sin embargo, la estela nunca había sido observada porque sólo brilla en la luz ultravioleta. Precisamente el satélite Galex, puesto en órbita en abril de 2003, posee un telescopio de 50 centímetros de diámetro que observa galaxias en busca de fuentes de luz ultravioleta. Fue así como se topó como la estela de Mira.

Hasta ahora se habían visto otros cuerpos que seguían a una estrella, pero nunca estelas.

El satélite Galex escaneó la estrella durante su actual misión espacial de rastreo de galaxias en busca de fuentes de luz ultravioleta. Los astrónomos vieron en las imágenes lo que parecía ser un cometa con una gigantesca estela, pero lo que en realidad tenían delante era la conocida estrella Mira.

La cola de Mira es un descubrimiento muy importante

Según las medidas llevadas a cabo por la NASA, la cola de Mira, visible ahora por primera vez, se ha forjado durante 30.000 años o posiblemente más.

Los astrónomos creen que el descubrimiento de la NASA ofrece una oportunidad única para estudiar cómo las estrellas mueren y cómo, en última instancia, pueden sembrar un nuevo sistema solar. Y es que la estela de Mira desprende en su trayecto carbono, oxígeno y otros importantes elementos necesarios para que surjan nuevas estrellas, planetas y "posiblemente incluso vida", según uno de los expertos de la agencia espacial estadounidense. Mira es como la "vasta mayoría" de estrellas y en principio no tiene nada especial que justifique el descubrimiento tan extraordinario, sólo que es más antigua que otras y la primera vez que lo observamos desde La Tierra. Se trata de una estrella variable que se mueve a gran velocidad, a 130 kilómetros por segundo, "inusualmente más rápido" que otras gigantes rojas.

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Imagen artística de Mira

La cantidad de material de la cola de Mira se estima en unas 3.000 veces la masa del planeta Tierra.

Mira forma parte de un sistema binario de contacto,formado por la gigante roja a la que le succiona la materia una enana blanca.

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